24 Abril 2014
Mar Muerto

El Mar Muerto es el punto más bajo que existe en cualquier masa terrestre del planeta (417 metros por debajo del nivel del mar, para ser exactos). La cantidad de agua que se evapora de él es mayor de la que recibe, por lo que esta masa de agua posee la mayor concentración de sal del mundo (340 gramos por litro de agua).

Ubicado entre Israel y Jordania, tiene unos 80 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 810 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

Se llama Mar Muerto porque su salinidad impide que exista forma de vida alguna en este lago. Por otra parte, esa misma sal proporciona un enorme alivio a los numerosos visitantes que sufren alguna dolencia y que vienen aquí regularmente a beneficiarse de sus propiedades curativas. Todo esto y mucho más hacen del Mar Muerto un lugar fascinante, diferente y peculiar. La elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada densidad de sus aguas ejerce un empuje superior a la del mar , pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos.

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, su principal tributario (y en la práctica, el único) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.

En su sección sur se producen sales marinas con fines industriales, y el norte se dedica al turismo y al cuidado de la salud. La composición de sales y minerales del agua es lo que le otorga propiedades únicas y beneficiosas para el organismo de extender por el cuerpo que proporciona a la piel minerales nutritivos. Por Su lecho también contiene depósitos de lodo negro fácil si todo esto fuera poco, el bromuro del aire es también beneficioso para el cuerpo, de manera que el Mar Muerto ofrece buena salud y curación a turistas de todo el mundo.

Sin duda es un tesoro nacional de incalculable valor. La costa occidental (dentro de las fronteras de Israel) dispone de playas organizadas y de zonas de baño que permiten acceder cómodamente al agua. Junto a dos de estas playas terapéuticas (Neve Zohar y Ein Bokek) se han creado grandes centros capaces de satisfacer al turista más exigente. Encontrará decenas de hoteles, hospederías y casas de huéspedes, restaurantes y centros comerciales, así como sorprendentes empresas turísticas que ofrecen una gran variedad de actividades (recorridos en jeep y en bicicleta, paseos en camello, hospitalidad beduina, rappel y mucho más), junto a actividades artísticas y culturales (galerías y estudios de artistas) y, por supuesto su agricultura única, adaptada al clima local.

Alrededores del Mar Muerto

Entre los lugares cercanos más relevantes están la fortaleza de Massada, la antigua Ein Gedi y las cavernas de Qumrán, en las que se hallaron antiguos rollos de manuscritos como los rollos del Mar Muerto, lo
que permite conocer algo más sobre los primeros cristianos y la secta de los esenios, que vivieron allí y a los que se considera precursores de la vida monástica cristiana.

La región noroeste del Mar Muerto es también un lugar de peregrinación para los cristianos que han venido a lo largo de los siglos, especialmente en Pascua. De aquí van al Jordán (lugar donde según la tradición fue bautizado Jesús), y muchos aún siguen esta costumbre en la actualidad.

La zona del Mar Muerto no sería completo sin una visita a los sorprendentes monasterios construidos en las paredes de los acantilados. En el siglo IV se popularizó el ascetismo entre los cristianos, que deseaban vivir del mismo modo que Jesús. Muchos creyentes quisieron dedicar su vida a Dios, y el Desierto de Judea pasó a convertirse en un destino ideal para los monjes, que construyeron fabulosos monasterios, algunos de ellos excavados en las paredes de piedra del desierto. Entre estos monasterios se encuentran los de San Jorge, Quruntul, Khozeba y Mar Saba. Algunos de ellos aún están habitados e incluso acogen a los visitantes, que pueden así apreciar la intensidad del desierto y su belleza salvaje.

Masada

Masada, uno de los más emocionantes y visitados lugar en Israel, relata una historia de perseverancia y poder, de fe y entrega, de ambiciones, y final  trágico. Masada es un lugar donde se libraron batallas con piedras y flechas, así como las batallas del espíritu humano. Masada se encuentra en la cima de una montaña con paredes escarpadas y una cima plana como parapeto con el desierto al oeste y el Mar Muerto hacia el este.

La historia de Masada es tan emocionante como una película de Hollywood, y está llena de tensión, lucha y amor. La fortaleza de Masada fue construida en el año 30 a.C. por el rey Herodes, cuyas proezas arquitectónicas han dejado huella en todo el país. Al comienzo  de la gran revuelta contra Roma en el año 68 a.C. el sitio fue conquistado por un grupo de judíos celotes, y Masada se convirtió en su último bastión. En el año 72 los romanos sitiaron Masada y lograron llegar a la fortaleza después de la construcción de una rampa de tierra enorme en la parte occidental.

En el año 73, los 960 celotes que viven en la fortaleza de Masada optan por suicidarse antes que caer con vida en manos de los romanos. Su hazaña deja una saga de valentía, heroísmo y martirio.

Los restos de la fortaleza de Masada están bien conservados y se han reconstruido en el  esfuerzo de rendir homenaje al sitio y a sus heroicos habitantes.

La estructura más impresionante en Masada es el palacio del rey Herodes, al norte, construida en tres terrazas con unas impresionantes vistas. Cerca del palacio, un gran baño al  estilo romano con el piso de colorido mosaico y paredes decoradas con murales. Muchos otros edificios en el lugar - como el lujoso palacio occidental, la mikve (baño ritual judío), almacenes, torres de vigilancia, y la sinagoga relatan la historia de Masada, especialmente cuando se observan restos de cerámica decorada, pergaminos y monedas.

Los bellos relieves y  murales descubiertos en los muros de los edificios, fueron restaurados por expertos italianos para su conservación durante los próximos años. Este es el campamento de asedio romano más grande y completo que se recuerda.

Con una altura impresionante, la forma de llegar a Masada es subir a pie por el sinuoso "camino de la serpiente" o por un teleférico que va desde el centro turístico a los pies de Massada hasta la cima.

El centro turístico cuenta también con una película sobre la historia de Masada, una maqueta y un museo donde se exponen los hallazgos arqueológicos.

Una visita a Masada es una experiencia emocionante y excitante. La escalofriante historia y los restos arqueológicos contribuyen a la atmósfera especial del lugar, que preservar su pasado esplendoroso. En el año 2000 los lectores de la resvista “Traveler Magazine” valoraron  Masada como el mejor sitio turístico de su categoría en el mundo. En el 2001 la UNESCO declaró a Masada Patrimonio de la Humanidad.

23 Abril 2014
Sobre la costa mediterránea, a medio camino entre Tel Aviv y Haifa se encuentra Cesarea, donde es posible visitar uno de los parques de antiguedades más impresionantes y mejor conservados del país.

El parque de antigüedades de Cesarea alberga edificios únicos de diversos períodos históricos. En una superficie de 500 dunams (50 hectáreas) se han hallado vestigios arquitectónicos desde el período helenístico (siglo III a.C.) hasta la época de los Cruzados (siglo XII), tiempos en que Cesarea fue ciudad portuaria y más tarde capital militar y política de Judea durante la ocupación romana.

Esta localidad fue un regalo que recibió el rey Herodes de manos de César Augusto, emperador del que recibe su nombre. Herodes construyó allí un gran puerto con zonas de ocio, termas y templos. Ya durante el período bizantino, Cesarea fue un importante centro cristiano. Los primeros padres de la Cristiandad (Orígenes y Eusebio) vivieron allí y, según la tradición cristiana, fue en ese lugar donde se convirtió el primer idólatra, el centurión romano Cornelio.

En tiempos de los Cruzados, la ciudad estaba fortificada con murallas y puertas, que posteriormente serían destruidas tras su conquista por los mamelucos en el siglo XIII.??

Durante la visita se puede deambular entre los edificios antiguos asi como disfrutar de experiencias contemporáneas, como las actuaciones musicales que se celebran en su muy bien conservado teatro romano. Se puede pasear por las murallas de la ciudad y alrededor de las torres, vagar por las ruinas del castillo y los diversos templos, contemplar el hipódromo donde tuvieron lugar carreras de carros, visitar el puerto antiguo y la pequeña plaza de los artistas, o ver simulaciones tridimensionales interactivas por ordenador sobre el pasado de la ciudad.

A lo largo de las ruinas se encuentran modernos cafés, pintorescos restaurantes, rincones románticos y una tranquila playa; no lejos de ahí se halla el acueducto que abastecía de agua a la antigua ciudad de Cesarea, situada a 9 km. Junto al parque nacional se encuentra el moderno pueblo de Cesarea, que tomó su nombre de la antigua ciudad. Esta localidad ofrece gran cantidad de actividades, como campos de golf, un balneario, hoteles de lujo, el Museo de Arte Ralli y un enclave histórico que alberga los vestigios de un magnífico palacio.

23 Abril 2014
Ocho días y siete noches

Primer día
Llegada al Aeropuerto de Tel Aviv Ben Gurión y traslado a Jerusalén.
Alojamiento en Hotel.
 
Segundo día
Tour al Mar Muerto y Masada
Opción: Día libre
 
Tercer día
Jerusalén: Ciudad Moderna, Ein Karem y Belén
Paseo por la parte moderna de Jerusalén. Visita al Santuario del Libro en el Museo de Israel, donde están expuestos los manuscritos del Mar Muerto y la maqueta que representa la Ciudad de Jerusalén en tiempos de Jesús. Vista de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Visita al Museo del Holocausto (Memorial Yad Vashem). Se sigue hacia Ein Karem, para visitar los santuarios de la Visitación de María a su Prima Isabel y la Iglesia de San Juan Bautista. Por la tarde, viaje a la cercana ciudad de Belén. Visita a la Iglesia de la Natividad, Gruta del Nacimiento, Capillas de San Jerónimo y de San José. Regreso a Jerusalén.

Cuarto día
Jerusalén: Ciudad vieja, Monte de los Olivos, Monte Sión
Salida hacia el Monte de los Olivos. Panorama de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Continuación hacia Gethsemani, Basílica de la Agonía. Entrada a la ciudad vieja amurallada y visita al Muro Occidental del Segundo Templo (Muro de los Lamentos) y Explanada de las Mezquitas. Visita a la Vía Dolorosa, Iglesia del Santo Sepulcro, Monte Sion, Tumba del Rey David, Cenáculo (Sala de la Ultima Cena), La Abadía de la Dormición.
 
Quinto día
Hacia el norte: Beit Shean, Tiberiades, Galilea
Viaje través del Valle del Jordán hacia Beit Shean. Visita a las excavaciones. Continuación a Tiberiades y Mar de Galilea. Se prosigue a Tabgha, Cafarnaum, visita a las ruinas de una antigua Sinagoga del Segundo Siglo. Continuación vía Valle del Hule y Kiriat Shmone. Alojamiento en el norte.
 
Sexto día
Golán, Safed, Nazareth
Salida hacia las Alturas del Golan vía la reserva del Banias hacia aldeas drusas y poblaciones israelíes. Se cruza el Rio Jordán vía Rosh Pina hacia Safed, ciudad de la Cabala, visita a las antiguas Sinagogas y la Colonia de los Artistas. Se prosigue vía Cana de Galilea a Nazareth para visitar la Basílica de la Anunciación, la Carpintería de San José y la Fuente de la Virgen. Continuación hacia Tiberiades o Naharya.
 
Séptimo día
La costa mediterránea: Acre, Haifa, Cesárea, Tel Aviv
Salida hacia la ciudad de Acre (Akko) para visitar la Antigua Fortaleza de los Cruzados, Recorrido de la ciudad de Haifa incluyendo los jardines Bahai, Santuario Stella Maris y el Monte Carmelo. Se prosigue hacia Cesárea para visitar el Teatro Romano y la Fortaleza de los Cruzados.
Continuación hacia Tel Aviv por la vía costera. Breve visita de Jaffa y Tel Aviv.
Alojamiento en Tel Aviv.
 
Octavo día
Viaje de vuelta a país de origen
13 Marzo 2014
Las máscaras conocidas más antiguas del mundo, que anteceden a la Biblia en miles de años, se exhiben en el Museo de  Israel en Jerusalén, en la mayor muestra hasta ahora de rostros macabros.

Las 11 máscaras de piedra, que al parecer fueron descubiertas en el desierto y colinas cerca de Jerusalén, datan de hace 9.000 años y ofrecen un atisbo sobre algunos de los rituales más antiguos de la civilización. 

«Es digno de entusiasmo. Es emocionante estudiar objetos tan antiguos, tan anteriores a la teología que devino judaísmo, cristianismo y después islam, para sentir que existe algún tipo de conexión, que forman parte de una historia continua», afirmó James Snyder, director del Museo de Israel, que presenta la exhibición.

Se cree que las máscaras fueron creadas para semejar cráneos y cada una tiene su propia personalidad. Algunas prsentan orificios redondos para los ojos y otras insinúan una hilera de dientes. Una máscara alargada recuerda la del villano Hannibal Lecter en la película «El silencio de los inocentes».

Las máscaras constituyen un enigma. La mayoría llegó a manos de coleccionistas privados en las últimas décadas, de modo que tomó diez años de datación científica y comparación con máscaras similares descubiertas en excavaciones israelíes para que los expertos determinaran su origen y autenticidad.

Según Iain Morley, profesor de paleoantropología en la Universidad de Oxford, son los objetos más antiguos de su clase. «No creo que haya nada en el mundo de una época tan remota que se pueda calificar de máscara», afirmó.

En las últimas semanas, los investigadores dicen haber resuelto uno de los misterios. Pruebas de simulación informática efectuadas en la Universidad Hebrea en Jerusalén llevaron a los expertos a la conclusión de que muchas de las máscaras fueron usadas en rostros humanos y no adosadas a estructuras en lugares de culto, como se suponía.

Datan del período neolítico, antes de la invención de la escritura. Pero la tradición del uso de las máscaras es al parecer aun anterior.

«Pinturas rupestres de hace 25.000 años muestran a seres humanos con máscaras animales. Pero no se hallaron máscaras de esa época, posiblemente porque fueron confeccionadas con material biodegradable», señaló la curadora Debby Hershman.

«Las máscaras de piedra fueron creadas en un momento decisivo en la historia de la civilización, cuando los seres humanos en la Media Luna Fértil abandonaron su estilo de vida como cazadores y recolectores para abrazar la agricultura. La región de Jerusalén fue uno de los principales centros de la revolución agrícola», explicó.

«Es la revolución más importante que haya sucedido jamás. La gente que creó estas máscaras son de hecho los fundadores de la civilización», añadió Hershman.

Expertos creen que las comunidades agrícolas necesitaban reforzar sus vínculos sociales para mantener su conexión con la tierra y entre sí, de modo que empezaron a efectuar ritos. Se supone que las máscaras de piedra fueron creadas para que se parecieran a los cráneos de los antecesores muertos y se usaron en las primeras ceremonias públicas de la civilización.

El Museo de Israel es propietario de dos de las máscaras. Una fue descubierta en una excavación israelí y otra provino de la colección personal del ex ministro de Defensa, Moshé Dayán, entusiasta de las antigüedades que murió en 1981. 

A su vez, Judy y Michael Steinhardt, prominentes coleccionistas de Nueva York, accedieron a prestar sus máscaras al museo para investigación y exhibición.

Fotos: Gentileza Museo Israel
26 Agosto 2013

Arqueólogos israelíes descubrieron en el lecho marino de la ciudad de Akko, en el norte del país, un puerto que por sus características se cree que fue el más importante de la zona en el período helenístico, hace 2.300 años. 

El descubrimiento tuvo lugar en unas excavaciones arqueológicas como parte de un proyecto de conservación del malecón del casco histórico de la ciudad, informó la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) en un comunicado. 

Los expertos creen que el puerto es el más grande e importante de la zona en el período helenístico (entre el segundo y tercer siglo a.C.), y entre los hallazgos se cuentan piedras de gran tamaño que formaban parte de un muelle que pudieron servir como amarres para barcos, así como decenas de vasijas y objetos metálicos de la época. 

La primera evidencia que indicaba la posibilidad de que existiera un muelle en la ciudad data de 2009, cuando se descubrió una sección de pavimento compuesto por grandes bloques de piedra kurkar - calcárea y característica de Israel -, esculpidas en una técnica que recuerda al estilo fenicio propio de instalaciones descubiertas en entornos marítimos. 

Este pavimento, que fue hallado bajo el agua, elevó numerosas dudas entre los arqueólogos, que se debatían sobre si la estructura formaba parte de un muelle o era el suelo de un amplio edificio. 

De acuerdo a Kobi Sharvit, director de la Unidad de Arqueología Marítima de la AAI, «entre los hallazgos descubiertos ahora hay piedras de amarre que estaban incorporadas al muelle y eran empleadas para amarrar las embarcaciones ancladas al puerto hace 2.300 años». 

Se trata, en opinión de Sharvit, de un descubrimiento «único e importante que finalmente ofrece una respuesta inequívoca a la pregunta de si estábamos hablando de instalaciones de un puerto o el suelo de un edificio». 

«Además, hemos descubierto grandes piedras que aparentemente pertenecieron a grandes edificios o instalaciones, y que se habían esparcido varias decenas de metros», añadió. 

Entre los restos que apuntan a la existencia de un puerto se cuentan dos bloques de piedra de gran tamaño construidos como lo hacían los fenicios y que pueden tratarse de rampas o estructuras que habrían sido empleadas para elevar los barcos a puerto, «probablemente barcos de guerra en este caso». 

Estos descubrimientos, según el arqueólogo, constituyen una prueba sólida sobre la ubicación de un puerto helenístico y quizás militar en la histórica ciudad de Akko.