Domingo Paulino Moya

Domingo Paulino Moya

Write on Lunes, 11 Agosto 2014
El Reverendo Domingo Paulino Moya, director ejecutivo del Foro Permanente por la Paz Política y Social, dijo que la comunidad cristiana dominicana deplora la parcialidad, la falta de equilibrio y justicia y de sentido común con que el movimiento político convergencia ha comunicado al país y al mundo su postura sobre la confrontación Bélica que se escenifica entre las células terroristas del grupo Hamas y el ejército israelí en la franja de Gaza.

Cree que "el nuevo Partido Revolucionario Mayoritario (PRM) que encabezan Luis Abinader y el ex presidente de la República, Hipólito Mejía, van camino a un derrotero político fruto de las decisiones políticas que recientemente han fijado, las cuales lastiman la sensibilidad y los principios de la comunidad cristiana del país, además de los intereses políticos de esta gran comunidad de fe que hoy cuenta con voces y discernimientos políticos que la defienden".

El vocero evangélico lamentó que enanos políticos, frustrados, sin apoyo popular en el país, llegados desde la izquierda política a la convergencia, hayan impuesto sus consejos desacertados al PRM y con ello lograr una condena parcial e injusta al pueblo de Israel que se encuentra aterrorizado y en pánico por los más de 3,200 misiles y cohetes que los grupos terroristas de Hamas han lanzado a la población civil hebrea desde la franja de Gaza.

El ex candidato presidencial del movimiento político Opinión Electoral 2012, enfatizo que el comunicado de prensa en donde la Convergencia condena a Israel es desequilibrado e injusto, pues en este manifiesto no se hace mención de los métodos perversos y crímenes de guerra y de lesa humanidad que cometen estos terroristas al usar como escudo humano a niños y subirlos en las azoteas de los edificios para impedir el contraataque del Ejército de Israel, "pues desde estos lugares es de donde los terroristas de Hamas lanzan misiles y cohetes contra la población civil de Israel para evitar la persecución en esta confortación, además de usar edificaciones como escuelas, centros hospitalarios y de atención a minusválidos, para al almacenar sus armamentos y lanzar ataques indiscriminados contra la población civil israelí".

Paulino Moya dijo que todo el mundo lamenta las pérdidas de vidas inocentes y más de niños y la comunidad cristiana de ese país, la que aseguró se encuentra orando al Dios todopoderoso para que termine esta lamentable confrontación armada, que es la postura más sabia que puede asumirse ante la tragedia que vive el pueblo palestino e israelí fruto de esta confrontación.

Indicó que "voces políticas fracasadas de la izquierda dominicana en el país buscan congraciarse con gobiernos árabes y con la línea política del fenecido presidente Hugo Chávez Frías, lo que es lamentable en el sano ejercicio político, que demanda a dejar postura personal y de odio y acercarse a los sanos valores globales de la paz, que aspiran a buscan un entendimiento en la crisis milenaria que contrastan los valiosos pueblos hebreros y palestinos".

Declaró que el grupo terrorista Hamas procura desesperadamente ganar esta confrontación bélica, tratando de imponer al sentimiento universal un terrorismo mediático y un holocausto moral, culpando al gobierno de Israel y su Ejército de los daños lamentables infringidos al valioso pueblo palestino, pero que gracias a la pronta información que el mundo digital de hoy ofrece y periodistas que cubren las fuentes en Gaza, es visible que el grupo terrorista palestino que inició esta confrontación, es también culpable de las calamidades lamentables que padece su propio pueblo.
Write on Martes, 29 Julio 2014
Redacción

El reverendo Domingo Paulino Moya, director ejecutivo del Foro Permanente por la paz política y social, dijo este miércoles que la comunidad cristiana y todo el país lamenta las pérdidas de vidas humanas en la confrontación armada que acontece en la franja de Gaza y en la población de Israel.

A través de un comunicado de prensa, Paulino Moya enfatizó que la resolución aprobada por la Cámara de Diputados "carece de credibilidad por estar parcializada además de ser injusta, pues debió hacer mención y condenar los actos terroristas de los comandos armados palestinos de Hamás, que también han segado las vidas de israelíes indefensos".

Estableció que Gaza ha lanzado hasta hoy más de 2,200 cohetes y misiles en un presunto propósito de producir un segundo holocausto a la nación de Israel, "que por protección divina y debido a su eficiente sistema antimisiles "Cúpula de hierro", este acto de horror no ha cumplido su perverso propósito".

El reverento Paulino Moya dijo que los diputados de la República Dominicana no gozan de crédito para emitir semejante juicio, por lo que la mayoría de la población no le da crédito a este manifiesto de "condena parcial", además de que el mismo no representa el sentimiento de justicia de la amplia comunidad cristiana y del país.

Consideró que los diputados no están actualizados sobre la situación entre Israel y Palestina, "por lo que ignoran quien comenzó la confrontación bélica bombardeando con las de 200 cohetes y misiles a la población civil de Israel, además de secuestrar a tres adolescentes judíos cuando regresaban de sus estudios a los cuales le cercenaron sus vidas y también el rechazando de cese el fuego de los grupos armados Palestinos, propuesto por Egipto y apoyado por la ONU, el Papa, la Comunidad europea, la liga árabe, los Estados Unidos de América, y otras organizaciones propulsoras de la paz mundial."

El Reverendo entiende que a cualquier ejército del mundo que persiga y busque a las células terroristas de Hamás, "se le hace sumamente difícil su captura y combatirla, ya que este grupo armado no tiene miramiento ni respeta ningún tratado internacional sobre reglas de guerras, pues usa hospitales, centros educativos y de atención a ancianos y minusválidos, para almacenar sus armamentos y desde esos lugares bombardear el pueblo civil de Israel".

Lamentó, asimismo, que presuntamente Hamás utilice niños y adolescentes psíquicamente preparados y educados en las escuelas para que deseen la destrucción de Israel y los introducen en ambulancias que luego explotan para culpar al ejército judío, por lo que no entiende la razones que tuvieron los diputados del país para no condenar este método perverso de guerra usado por los terroristas, "en el escenario bélico que hoy daña mayormente la población civil en la franja de Gaza".

Concluyó diciendo que la resolución aprobada por los diputados en la que solo se condena a Israel, debió más bien unirse a los pedidos de alto al fuego hecho por organismos internacionales y los gobiernos del mundo, y no a "congraciarse con las células terroristas de Palestina", que estima serían "los provocadores y culpables de los padecimientos, que fruto de esta guerra, sufre su propio pueblo y que también mantiene en terror a la población de Israel, debido al bombardeo incesante que estos realizan, que además de dañar la economía y la paz de ambos pueblos, provoca serias preocupaciones a los ciudadanos del mundo que amamos la paz".
Write on Martes, 10 Junio 2014
Lic. Fausto Rosario Adames

Director de Acento.

Ciudad.

Estimado señor director:

El acuerdo suscrito entre la Autoridad Nacional Palestina y el grupo islamista radical Hamas que pone por el momento fin a la cruenta guerra civil entre palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza, devuelve a las primeras páginas de los diarios el tema del conflicto árabe con Israel. Las versiones sobre ese conflicto están llenas de mitos y mentiras. El más difundido entre los analistas dominicanos es el de atribuir la exclusiva responsabilidad de la horrible matanza de cientos de palestinos en los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila, en el Beirut occidental, a las fuerzas armadas de Israel, bajo el mando de su entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon. La verdad histórica, fuera de toda pasión, es que fueron árabes, y no israelíes, los que apretaron el gatillo para dar muerte a los palestinos refugiados en ese campamento, en el ya lejano 1982.

La responsabilidad que pudiera tocarle al ejército israelí es de índole moral, resultante de su lamentable e indefendible decisión de dejar pasar, por el corredor que controlaban, a las milicias cristianas libanesas. Fueron estas las que en represalia por un ataque terrorista contra su gente, con un elevado saldo de muertos y heridos, penetraron a los dos campamentos y mataron a mansalva a cuantos palestinos alcanzaron, en uno de los más horribles actos de crueldad de la guerra que libraban palestinos y libaneses en el territorio de estos últimos.

Las guerras intestinas entre árabes han producido más víctimas que sus enfrentamientos con Israel. Hussein expulsó de Jordania a los palestinos después de una cruenta guerra que arrojó miles de muertes y la llegada de estos a Líbano rompió el equilibrio político-religioso que garantizaba la paz y el desarrollo, degenerando en una guerra civil que duró años y decenas de miles de víctimas. La Autoridad Nacional Palestina, que preside Mahmoud Abas y el grupo Hamas acaban de firmar un acuerdo que pone fin a una guerra civil de siete años que desangró a Cisjordania y Gaza. Las sectas rivales, chiitas y sunies, se incendian mezquitas y se arrojan bombas matando a niños y civiles inocentes. Esa ha sido la historia de los últimos veinte o treinta años.

El derecho incuestionable de los palestinos de poseer su propio Estado no es la única cuestión crucial envuelta en la crisis del Oriente Medio. Esa es una concepción completamente errónea de un conflicto que compromete la suerte misma de la humanidad. La paz se ha hecho difícil en esa zona porque hay una oposición fanática a la existencia de un Estado, Israel, que tiene tanto o más raíces históricas en esas tierras bíblicas que cualquiera de las naciones vecinas. Con las únicas excepciones de Egipto y Jordania, ningún otro país árabe ha permitido a los judíos hacer honor a sus promesas de devolver los territorios ocupados en sucesivas guerras de supervivencia, a cambio tan sólo del reconocimiento a su derecho de vivir bajo fronteras seguras y permanentes.

Cuando los líderes radicales enviaban a sus terroristas a liquidar a inocentes trabajadores agrícolas en una granja, secuestrar aviones, arrojar bombas en mercados públicos o en escuelas de párvulos, y más recientemente a fanáticos suicidas a inmolarse a fin de dar muerte a judíos, lo que hacían y aún hacen es alejar las posibilidades de un arreglo amistoso.

El propio Yasser Arafat dijo muchas veces en el pasado lo que hoy todavía repiten los líderes radicales de Hamas, grupo que controla la franja de Gaza:

"El objetivo de nuestra lucha es la liquidación de Israel y en este sentido no habrá ninguna concesión de nuestra parte". ¿Qué podían entonces o pueden hacer ahora los judíos?

La paz entre las naciones requiere de la voluntad firme de cada una de ellas de velar porque la misma prevalezca. Si sólo una es opuesta a ella, la paz termina anegada en un charco de sangre. Es lo que ha sucedido siempre.

No basta por tanto que los israelíes estén convencidos de la necesidad de un acuerdo que ponga término al estado de beligerancia en el Oriente Medio, si una buena parte de las naciones árabes cercanas insiste en hacerlo imposible. Los acuerdos resultantes de las difíciles negociaciones con Egipto, demuestran en cambio que esa disposición ha existido por parte de los israelíes.

El Oriente Medio, en general, y la tierra de Palestina, en particular, son lugares especiales. La rivalidad árabe-israelí lo es también. No hay otro ejemplo similar en toda la historia. En el pasado, otras guerras concluyeron con acuerdos que sepultaron todo vestigio de resentimiento. Fue lo ocurrido con Alemania, Japón e Italia después de 1945, pero no ha sido este el caso del Oriente Medio.

Cada enfrentamiento ha alimentado allí por ambas partes la pasión y el fanatismo que arrastran inevitablemente a un nuevo conflicto. Las políticas oficiales de muchos gobiernos monárquicos, como los del Golfo Pérsico, o tiranías absolutas como la Siria, y hasta un par de años las de Libia e Irak, por ejemplo, han dificultado una aproximación fructífera. Con ello la rivalidad ha adquirido proporciones alarmantes.

El fanatismo árabe contra Israel despierta un sentimiento similar a la inversa en este último país. Esto es lo que hace especialmente crueles los enfrentamientos en la región. Los judíos se han visto forzados a ir a la guerra para asegurar su propia supervivencia. La forma en que se plantea el conflicto no les deja muchas opciones. A lo sumo los árabes han perdido por algún tiempo un pedazo del desierto como consecuencia de sus derrotas militares. Pero ¿qué sucederá cuando sea Israel el que pierda?

Esto no significa que yo entienda que todos los planteamientos árabes descansan sobre una base sin fundamento ni que esté de acuerdo con todas las políticas en materia internacional del estado judío. Por el contrario, muchos de los argumentos árabes son importantes y vitales en cualquier eventual solución negociada del conflicto. La paz sólo podrá sostenerse allí sobre la premisa de una convivencia judía-palestina, en el reconocimiento del derecho de ambos, por igual, a una vida tranquila y próspera en la tierra de sus antepasados.

Esto es precisamente lo que no aceptan muchos gobiernos árabes, columnistas e intelectuales. Y naturalmente esa penosa realidad es hoy en día, como lo ha sido a lo largo de todo el conflicto, uno de los obstáculos más difícil de salvar en cualquier intento de solución. La lógica y la sensatez indican que mientras persista el estado de grave amenaza para Israel, no quedará tiempo en ese país para otras cosas que no sean la de alimentar la natural inclinación a la defensa.

Es este pues uno de los ángulos más importantes del conflicto que la pasión política ha tratado de soslayar, con mucho éxito por desgracia.

Con las gracias por su atención, quedo de usted, muy atentamente,

Miguel Guerrero

4 de junio de 2014.
Write on Miércoles, 09 Abril 2014
SANTO DOMINGO.- El reverendo Domingo Paulino Moya, presidente del Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna, dijo este lunes que el tono usado por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez para oponerse a la sentencia del Tribunal Constitucional que niega la nacionalidad a los dominicanos de ascendencia haitiana, contrapone el sentimiento divino de la iglesia cristiana de la República Dominicana.

El vocero evangélico pidió al jerarca católico bajar el tono de su voz y la presión que ejerce contra el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez para que la comisión bilateral que busca una salida sabia, justa, inteligente y humana pueda avanzar en la solución a una crisis que ya daña el buen nombre de la República Dominicana en todo el mundo.

Paulino Moya dijo que la comunidad cristiana dominicana no concibe que un hombre de púlpito como el Cardenal asuma un discurso que hostigue el derecho sagrado que tiene la persona humana a gozar de sus derechos civiles humanos y políticos.

El reverendo entiende que el legado histórico que Jesucristo dejó a su santa iglesia se soporta precisamente en buscar siempre la garantía a la vida humana, una justa hospitalidad y una existencia al derecho civil legal y real, no importando el color de su piel, el origen o el nombre de esta, por lo que la comunidad cristiana del país espera del jerarca católico un ejemplo de humildad y amor de estos valores sempiternos.