17 Agosto 2013
©14 de junio 2013 Revive Israel Ministries

Asher Intrater

Dios nos ama, pero no sólo eso, sino que además, se regocija en nosotros. El entendimiento de que le agradamos, encontramos favor ante Sus ojos y disfruta nuestra compañía, exige mucho más fe que tan sólo creer que nos ama. Nosotros pensamos: “Dios es amor por lo que debe amarme. Pero eso no significa que está complacido conmigo o le agrado.”

Públicamente, el Padre declaró dos veces, que amaba a Yeshua y que tenía complacencia en El: la primera cuando el bautizo de Yeshua en el agua y la segunda, en el Monte de la Transfiguración.

Mateo 3:17
Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia. 
Mateo 17:5
Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia.

El primer ejemplo,  toma lugar al principio del “ministerio” de Yeshua, antes de que hiciera Milagros o predicase cualquier sermón. El segundo, sucede en la climax del ministerio de Yeshua, cuando estaba lleno de gloria, poder y autoridad. Estos dos episodios, nos sirven de ejemplo al seguir Sus huellas.

Dios ama a todo el mundo (Juan 3:16). Sin embargo, no está “complacido” con todo el mundo. Cada persona tiene el potencial para agradarle, pero Él se agrada solamente si volteamos hacia Él.

Dios se agrada de nosotros cuando somos Sus niños pequeños. También, se agrada cuando somos Sus socios maduros y colaboradores. Por ejemplo, mi nieta y mi nieto  pequeños me dan gran alegría. También me regocijo con mi esposa con quien he compartido más de treinta años de servicio al Señor. La sensación de regocijo es similar, la calidad y la profundidad son diferentes.  

Dios se regocijó en Yeshua en el plano físico, de una manera “normal”, luego de su bautizo. También, Dios se regocijó en ÉL cuando estaba “glorificado”. Es lo mismo con nosotros. Dios puede regocijarse con nosotros en momentos sencillos y normales como los tiempos de familia, amigos y diversión.  Él puede también gozarse con nosotros en tiempos intensos de ministerio, unción, fuego y poder. Así mismo, nosotros, podemos regocijarnos con Él en ambos “estados de la materia”.